martes, 12 de junio de 2012

Ex- Director del F.B.I

“La gente se turbaría 
al conocer una conspiración 
tan monstruosa  
que no podría creer que existe” 

-Edgar Hoover, 1956-

John Edgar Hoover fue el primer director de la Oficina Federal de Investigación (FBI). 
Director desde su creación, el 10 de mayo de 1924, hasta su muerte en 1972.


Hoover fue nombrado director del FBI por el Presidente Calvin Coolidge para reformar la organización, la cual era considerada como un foco de corrupción. 

 "Sería una necedad pretender que el pueblo no puede cometer errores políticos. Puede cometerlos, y graves. Pero comparados con los errores que han sido cometidos por cualquier género de autocracia, estos otros carecen de importancia."-John Calvin Coolidge-Presidente de EE.UU-

Autocracia es un concepto político. El término procede del griego autos (uno mismo) y kratos (gobierno o poder). Designa al sistema de gobierno cuya autoridad recae sobre una sola persona sin ningún límite: el autócrata (el que gobierna por sí mismo).

La democracia es una estructura de poder construida de abajo hacia arriba; la autocracia organiza al Estado de arriba hacia abajo.


 John Edgar Hoover descartó a todos los agentes que tuvieran algún grado de corrupción, eliminó de paso a probables competidores y una vez asentado en el cargo hizo un brusco giro en la forma de trabajo de inteligencia, para lo cual se rodeó de agentes leales profesionalizados. A él se debe la institucionalización y normalización de los procedimientos del FBI. Muchos de sus agentes eran, además, expertos contables, asesores legales y científicos.

Hoover se mostró como antisemita, sobrevivió a la gestión de siete Presidentes, algunos de los cuales, muy a su pesar, no pudieron destituirle. 


En el Congreso, muchos senadores y congresistas vivían con temor a los expedientes que Hoover tenía sobre ellos.
Tampoco escaparon a su control sucesivos presidentes y fiscales generales, a quienes, en ocasiones, amenazó con desvelar supuestos escándalos en caso de ser destituido, lo que le permitió, a pesar de las críticas, permanecer en el cargo hasta su muerte en 1972